1.- Agrupar las plantas en
macetas y llevarlas a un lugar con luminoso y protegido. (no
sol directo). Puede ser un rincón del patio o balcón, un
lugar de la casa cerca de una ventana por donde se filtre
luz natural y circule aire.
2.- Colocar por debajo una bandeja
con una capa de leca (para retener la humedad). Otra
alternativa es colocar las macetas sobre ladrillos de
barro cocido, que también retienen la humedad.
3.- Cubrir toda la superficie de
leca con agua, o bien sumerja en agua los ladrillos de
barro.
Las plantas absorberán el agua por
el drenaje de las macetas y se mantendrán en buen
estado.
En los canteros, si no dispone de
riego automatizado, puede proceder de modo similar,
cubriendo superficies con leca, o rodeando las plantas con
ladrillos de barro cocido sumergidos previamente en agua.
Si bien lo ideal es no suspender el
riego, ante periodos de escasez se asegurará que
sus plantas no mueran de sed.