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Construido
en 1536 por Jean le Breton ministro de finanzas de Francisco
I.
Para hacerlo fue
necesario demoler una fortaleza medieval de la que solamente ha
subsistido el torreón.
El 1754, el
marqués de Castellane, procedente de una familia originaria
de Provence, tomó posesión del castillo. Esta familia lo
reacondicionó siguiendo las normas de confort del siglo
XVIII.
En 1906, el
castillo fue adquirido por el Doctor Carballo, bisabuelo
del actual propietario.
Creó jardines a
la francesa en el estilo del siglo XVI, acordes con la
arquitectura del castillo.
Desde cada
habitación se descubren vistas diferentes de los jardines.
El jardín
ornamental:
Desde el
mirador la vista puede recorrerlos en su conjunto.
Jardines del
amor:
Amor tierno,
Amor apasionado, Amor infiel, Amor trágico.
Segundo salón
de boj:
representa la
música: liras, arpas, candelabros.
Se encuentra
hacia el otro lado del canal.
El jardín de
agua:
Luego del jardín
ornamental, hacia el extremo sur, se encuentra el Jardín de
agua.
De inspiración
clásica se centra alrededor de un gran estanque de agua en
forma de espejo Luis XV. Cercado por plantas verdes, es hoy
un lugar de descanso y meditación.
El jardín de
las simples:
Se encuentra
entre el huerto y la iglesia, al igual que en los jardines
de la edad media.
Está dedicado a
hierbas aromáticas y medicinales. Incluye unas treinta
variedades de estas plantas indispensables en la antigüedad.
El huerto:
El jardín-huerto
del Renacimiento se encuentra entre el castillo y el pueblo.
Está compuesto por nueve cuadrados de igual tamaño con
motivos geométricos diferentes en su interior.
La peculiaridad
es la plantación de hortalizas en colores contrastantes.
Puerros azules, remolachas y lombardas rojas, matas de
zanahorias verde jade. El resultado es una espléndida vista
multicolor.
Origen del
jardín de hortalizas:
Se remonta a la
edad Media. Los monjes de las abadías disponían de sus
hortalizas en formas geométricas.
Entre los
parterres rosales de tallo.
Influencia
italiana:
Elementos
decorativos en el huerto monacal. Fuentes, cenadores,
cuadrados de flores.
Los jardineros
franceses del siglo XVI reunieron estas dos fuentes de
inspiración monacal francesa e italiana para crear el jardín
que necesitaban para cultivar las rosas y hortalizas al que llamaron huerto
decorativo.
La obra
descripta por Androuet du Cerceau sirvió de inspiración a
Joaquín Carvallo cuando diseñó el huerto.
Se efectúan dos
plantaciones por año.
Una en primavera
de marzo a junio, otra en verano de junio a noviembre.
Se emplean unas
cuarenta especies de hortalizas que pertenecen a ocho
familias botánicas.
En este jardín
no se encuentran las papas (patatas), impropio de un jardín
del siglo XVI.
La disposición
de las hortalizas es diferente en cada plantación.
Se busca por un
lado la armonización de colores y formas, pero también se
respeta las necesidades de rotación trienal para no
empobrecer el suelo.
El riego se
efectúa mediante un sistema automático subterráneo.
La originalidad
de Villandry se encuentra en su concepción arquitectónica y
en la utilización que se hizo del medio ambiente.
En armonía con la naturaleza y con la piedra, los jardines
están dispuestos en niveles aterrazados, surcados por un
arroyo que desciende desde la meseta al sur.
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